Anuncié a principios de enero que el análisis de febrero sería sobre Garmin. Desde entonces la acción ha subido cerca de un 30%. No lo digo para dar a entender que vi venir nada. De hecho, suele ocurrir justo lo contrario: muchas veces uno empieza a estudiar una empresa por curiosidad y el precio decide moverse por razones que no tienen absolutamente nada que ver con ese análisis.
En mi caso, el interés por Garmin no nació delante de un screener ni revisando carteras de grandes inversores. Nació de una forma mucho más simple: utilizándola. Desde el verano de 2025 llevo un reloj Garmin prácticamente todos los días porque me he aficionado a correr. Hace apenas dos años corrí mi primer 10K en una hora, más pendiente de terminar que de cualquier otra cosa. Con el tiempo, entrenando con cierta constancia y utilizando el reloj para guiar los entrenamientos, ese tiempo ha ido bajando hasta los 43 minutos. Ahora el objetivo es bajar de los 40 antes de que termine el año.
Cuando usas un producto casi todos los días y ves que funciona tan bien, es difícil no acabar mirando la empresa que hay detrás. En el caso del reloj, todo parecía diseñado por gente que realmente entiende cómo entrenan quienes practican deportes de resistencia: precisión en el GPS, batería que dura una semana, métricas útiles y una interfaz sencilla.
Por eso decidí mirar bien la empresa. Y lo que encontré no encajaba demasiado con la idea que muchos inversores tienen de Garmin.
En los últimos diez años la empresa ha pasado de facturar algo más de 3.000 millones de dólares a superar los 7.200 millones. Los márgenes brutos llevan más de una década cerca del 58-59%, el margen operativo ronda el 26%, la rentabilidad sobre el capital se mantiene cerca del 20% y el balance prácticamente no tiene deuda. No es, desde luego, la imagen típica que uno tiene de una empresa de hardware.
Cuando uno empieza a profundizar, la conclusión es bastante clara: Garmin no es simplemente una empresa de relojes deportivos.
Antes de entrar en el análisis completo quiero probar algo distinto.
Muchas veces recibo mensajes de suscriptores comentando qué les ha parecido una tesis, qué partes les han resultado más útiles o si realmente les ha aportado algo para pensar mejor como inversores. Pero esas opiniones casi siempre se quedan en privado.
Así que hoy voy a hacer algo sencillo: dejar una pequeña encuesta justo antes del muro de pago. Los suscriptores premium podrán votar después de leer el análisis completo y los lectores en abierto podrán ver el resultado (si lees esto nada más publicarse, probablemente tenga más sentido volver dentro de unos días para ver resultados)
Puede que hoy la tesis guste mucho… o puede que me lleve un suspenso. En cualquier caso, creo que forma parte de la transparencia del proyecto.
*Desde este punto el contenido es para suscriptores premium


